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A la conclusión del noviciado, se emite la profesión temporal, esto es, el compromiso de la persona a vivir en pobreza, obediencia y castidad en el seno de una fraternidad por espacio de un año. Esto significa la culminación del noviciado y la entrada en la tercera y última etapa que jalona este itinerario de formación franciscana inicial. Los años que transcurren en este periodo son variables: un mínimo de tres años, y un máximo de seis. En ellos se trata de dar continuidad a lo ya iniciado en las etapas anteriores y de afianzar y confirmar año tras año la decisión de seguir las huellas de Cristo según el Evangelio y la Regla de San Francisco. Este período se caracteriza por una formación teológica, profesional, franciscana y humana más sistemática y científica. Para ello, el hermano profeso temporal realiza estudios o cursos de teología; le son presentados los contenidos más importantes de la teología y filosofía franciscana, así como los temas de espiritualidad franciscanos más significativos; aprende un oficio en caso de que así lo manifieste y se vea oportuno, etc. Además de esta tarea intelectual, el tiempo de la profesión temporal se dedica de manera intensa a que el hermano que está en esa situación pueda abrirse a la realidad de la Provincia (territorio en el que se hallan cierto número de conventos) para así tener una visión más amplia de lo que es la Fraternidad Provincial; y realiza experiencias con hermanos profesos temporales de otras Provincias, permitiéndole de este modo abrirse ha una realidad más amplia, a la realidad de la Orden como realidad universal.
Hno. R. Luis Quintana Giménez, de la provincia de Castilla Un último aspecto importante en este tiempo es el de la misión. Ya no hora únicamente de recibir, sino también de dar. Por eso, el hermano se inserta en realidades de misión tan variadas como puedan ser el trabajo en parroquias, en grupos de jóvenes, en voluntariados con personas marginadas, etc. Si durante estos años la persona se va afianzado, y en su discernimiento continua descubriendo la llamada del Señor a este estilo de vida, ese compromiso llegará un día en que se haga definitivo. Será la realización de la profesión solemne o, lo que es lo mismo, el compromiso de vivir en esta vida para toda la vida. Habrá culminado el itinerario inicial de formación. Esta etapa se vive en la Casa de Formación de Valencia, junto con los Postulantes.
Profesos de un año anerior Puede verse, en otras partes de esta web, la experiencia misionera de cuatro hermanos en Perú, la información de la profesión solemne de dos hermanos, una ordenación de cinco diáconos, la ordenación sacerdotal de 5 hermanos, y la ordenación sacerdotal de otro.
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