Apunte 23. La labor franciscana por la paz



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Texto tomado de las Fuentes

De cómo Francisco domó al lobo de Gubbio

Una vez Gubbio, una ciudad de Umbría, estaba paralizada por un miedo terrible. Afuera, en los bosques rondaba un lobo feroz y nada ni nadie estaba seguro. A muchos animales y personas las había destrozado, así que se construyeron muros altos y se aseguraban las puertas. Ya nadie se aventuraba a salir afuera, todos andaban armados. Un día llegó Francisco a la ciudad. Se sorprendió mucho del miedo de los habitantes. Reconoció que no sólo el lobo podía tener culpa en esto, sino que provenía de lo más profundo del alma del hombre, quien era tan feroz como parecía serlo el lobo.

Entonces Francisco tuvo una idea: quiso ir al encuentro del lobo completamente solo y totalmente desarmado, pero con la confianza puesta en la fuerza de la cruz, como les decía a los habitantes. Efectivamente, el lobo al principio se le acercó mostrando sus afilados dientes. Pero al ver el buen corazón de Francisco y al escuchar que lo trataba de hermano, se quedo inmóvil y sorprendido. Con sus grandes ojos vio cómo ese hombre lo miraba con bondad. Entonces perdió toda su ferocidad. Colocó su pata en la mano abierta de San Francisco. Con la promesa de nunca más atacar a una persona o un animal, fue con Francisco a la ciudad. También los ciudadanos dejaron su maldad y llamaron al lobo hermano. Ellos cuidaban de él todos los días. Y cuando finalmente murió de viejo, toda la ciudad estuvo de luto. Todavía hoy se muestra en Gubbio el sarcófago de piedra en que descansaron los restos del lobo por siglos (según Flor 21).

Introducción

El compromiso por la paz

Casi ningún deseo de San Francisco es tan actual como su compromiso por la paz. En todas partes donde se habla de paz, también es nombrado él. Muchos de los que se comprometen por la paz y la justicia, se remiten gustosos a Francisco quien fue un hombre de paz en el siglo XIII.

Lo primero es entender bien la palabra paz. En todos los tiempos se habla de la paz, pero cada uno entiende cosas diferentes. Francisco habla de la "verdadera paz" basándose en la tradición agustiniana.

Francisco también debió hablar de la "verdadera paz", porque la ciudad de Asís con sus pactos de paz de 1203 y 1210 desarrolló concepciones concretas de la paz que se diferenciaban de la forma de vida de Francisco. Francisco vivía una forma de vida alternativa con sus hermanos, naturalmente de una manera no polémica. Respecto a esto, se debe hacer una distinción muy concreta que hace Francisco entre las personas y el sistema injusto en el que viven las personas. Para el ser humano todavía existe una esperanza partiendo de Dios. Dentro de la alternativa que vive Francisco, pero también en la relación con la sociedad, se deben considerar la capacidad de conflicto y de sufrimiento del Santo. La paz no es una cuestión del mundo santo, sino de dolor diario y esfuerzo diario.

Francisco y Domingo ante el Cardenal Hugolino

Esquema

1. La paz verdadera
1.1.La ciudad terrena busca la paz en la tierra
1.2.La "Ciudad de Dios"

2. Alternativas no polémicas
3. Capacidad de soportar el conflicto y sufrimiento
4. Brindar paz sin violencia
5. Vivir de la justicia de Dios