Apunte 14. Hermanas y hermanos en un mundo secularizado



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Texto tomado de las fuentes

El mundo entero es nuestro convento

Una vez, Francisco subió con sus hermanos a una colina alta. Desde hacía un buen rato la dama pobreza los estaba esperando allí. Cuando Francisco y sus hermanos al fin llegaron, su alegría fue muy grande. Ella abrazaba a cada uno de los hermanos y cenaron juntos. Hablaron entre ellos acerca de Dios, el mundo y cuando terminaron la cena, se prometieron fidelidad mutua.

Pero la dama pobreza quería saber algo con certeza: "¿Dónde vivís?" preguntó ella, "¿dónde esta vuestro convento?" Pero los hermanos ni siquiera sabían lo que era un convento real... Sin embargo hicieron un gesto que abarcaba a todo el mundo y dijeron: "Esto, todo el mundo, es nuestro convento" (cf. SC 63).

Introducción

Lo santo en lo cotidiano

Jesucristo santificó todas las realidades humanas. Se hizo hombre en todo el sentido de la palabra. Esto es de una importancia básica tal, que ya no puede haber separación entre "santo" y "secular". Pero tampoco se puede igualar santo y secular. Entonces el término secularización se debe entender en este trasfondo. No significa un mundo sin religión, sino un mundo en donde no se acepta ninguna instancia religiosa por sí misma, por el solo hecho de que es instancia religiosa.

Lo religioso - como otras instancias - debe más bien penetrar con la ayuda da los argumentos. Por otra parte le término "secularización" debe ser librado del sentido negativo que tiene la palabra "secularismo". Además, en la "secularización" ha influido mucho la Ilustración, que fue la absolutización de la ciencia y la técnica.

Contra las esperanzas puestas en la Ilustración las personas regresan a lo religioso a causa de las consecuencias negativas del pensamiento científico-técnico. Uno se puede preguntar si no existen aún más factores de fondo en relación con esa situación: por ejemplo, se presume que el cristianismo mismo es una causa que llevó a la secularización, debido a que la jerarquía eclesiástica reaccionó de manera muy negativa a la Ilustración y a su programa. Sólo con Pío XII y bajo Juan XXIII y por último con el Concilio Vaticano II, la Iglesia se abrió al mundo y reconoció la naturaleza y autonomía de las así llamadas realidades terrenas.

En el "nuevo humanismo", se puede descubrir algo esencialmente cristiano, que se abre a Dios y al sentido último de la vida. Ese humanismo contiene muchos valores que también están incluidos en la forma de vida franciscana. Como primera tarea está el afán por una humanidad plena y la búsqueda del sentido más profundo de la vida humana. El espíritu de las bienaventuranzas, la búsqueda de lo santo en lo cotidiano y la renovación de la liturgia nos ayudarán a ser cristianos en una forma actualizada.

En la última parte se hará referencia al significado del testimonio que se espera de nosotras -os, teniendo como ejemplo a Francisco y a Clara. Por último se puede vivir la situación de la secularización como una gran experiencia que posibilita hoy el desarrollo de actitudes franciscanas originales.

Encuentro de Francisco con Domingo de Guzmán

Esquema

1. Cristo santifica todas las realidades humanas
2. El término "secularización"
2.1. Secularización y religión
2.2. Secularización y secularismo
2.3. El retorno de lo religioso
3. El cristianismo y la secularización
3.1. La Ilustración
3.2. La reacción de la Iglesia
4. El nuevo humanismo
4.1. El afán por la totalidad humana
4.2. La búsqueda de un sentido más profundo de la vida intramundana
4.3. El espíritu de la santidad
4.4. Lo santo en lo común y cotidiano
4.5. La renovación de la liturgia
5. Dar testimonio
5.1. El testimonio franciscano hoy
5.2. Libertad para la vida
5.3. "La gracia de trabajar" y el "espíritu de oración"
5.4. Franciscanos en de la Iglesia local