|
|
Apunte 13.- La misión franciscana y el anuncio de la Palabra |
|
42328 |
IntroducciónEl hermano Gil predicaUn hermano de Inglaterra, profesor de sagrada teología, predicaba una vez en presencia de santa Clara y del hermano Gil en el convento de San Damián. En medio del discurso el hermano Gil exclamó lleno de pasión: "¡Calla, profesor, calla, porque yo quiero predicar!" De inmediato se calló el profesor y le cedió el puesto a Gil. Con el ímpetu del espíritu de Dios el hermano Gil dijo palabras exquisitas. Luego de un rato se dirigió al profesor: "Completa el discurso que yo he comenzado." Y el profesor retomó su predicación y la terminó. Al ver esto la bienaventurada Clara dijo con el espíritu lleno de gozo: "Hoy se ha realizado el deseo de nuestro santo padre Francisco. Porque una vez él me dijo: 'Deseo de todo corazón que los clérigos y mis hermanos fueran tan humildes que un profesor de teología interrumpiera su predicación cuando un laico le pidiera la palabra. Este es el milagro más grande, más que si fueran resucitados los muertos."' (De la biografía del hermano Gil).
Predicación: testimonio de vidaComo bautizados y confirmados todos han recibido el Espíritu (cf. Rom 8,9; 1 Cor 3,16.19). De modo que todos están capacitados para el anuncio y para dar testimonio del reino de Dios. Hoy el anuncio en muchas partes del mundo ya no encuentra un ambiente cristiano. Tampoco existe ya una cultura cristiana cerrada que impregna a toda la sociedad. Más bien debemos anunciar el Evangelio como 'anawim', como un rebaño pequeño y pobre, como un pequeño grupo de hermanos y hermanas que se reúnen alrededor de la mesa del Señor. Con frecuencia somos una minoría como Iglesia. En el Evangelio hay diversas imágenes que expresan esa realidad y que nos pueden dar valor: se habla del pan ácimo, de la sal y la luz, y de muchas otras imágenes de una comunidad pequeña pero llena de fuerza y dinámica, que influye en el mundo. En vista de esa situación la familia franciscana, que está obligada con el "Poverello", el pobrecillo, y Clara, la "hermana pobre", se puede preguntar si no tiene precisamente ahora una oportunidad de anunciar el Evangelio. Sin embargo la palabra del anuncio debe ser confirmada por el testimonio de la vida.
Francisco evangeliza a los sarracenos Desarrollo1. La comunidad como portadora del anuncio
|