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Apunte 11. La opción por Cristo y la extensión universal |
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2. El enfoque y extensión universal de San Francisco de Asís, nacido de su firme adhesión a Jesucristo2.1. Enfoque básico universal de San FranciscoEl enfoque básico universal, es una particularidad notoria en los escritos de Francisco de Asís. Esto se ve claramente en algunos textos:
2.2. La unión exclusiva con Jesucristo como razón del enfoque universalEl enfoque universal de San Francisco no sólo es un concepto teológico abstracto, sino que nace inmediatamente de la opción de fe por Jesucristo. Incluso se debe decir: La unión exclusiva con el Único, es al mismo tiempo la visión creyente sobre el "todo". Todo lo podía ver con los ojos de la fe. Muy claramente se ve esto en la oración. "Mi Dios y Todo" (= Deus meus et omnia). Sólo existe una cosa por la cual vale la pena vivir: Dios. Pero esa única cosa, contiene todo, todo el mundo, todas las criaturas, todo lo singular. Cabe hacer notar que las traducciones comunes, muestran un descuido. El "omnia (=todo) no tiene un adjetivo determinativo como la palabra "Deus" (=Dios). Por lo tanto no se debe traducir; " Mi Dios y mi Todo". Además el "omnia" es una palabra plural: se refiere a todas las cosas, todas las criaturas, todo lo que existe, todo el mundo. Las razones cristianas para la concepción universal, aparecen de diversas maneras en los escritos del santo: Opción por la cruz (cf. Test 4s.): En un punto de la historia, en la muerte de Jesús en la cruz, está anclada la salvación de todo el mundo. Según Tomás de Celano, esto incluso se convierte en el motivo decisivo del comportamiento misionero de San Francisco: Francisco escogió no vivir para sí solo, sino para Aquel que murió por todos, pues se sabía enviado (1 C 35 = 2 Cor 5,14 sig.). Cuando Dios se entrega por la salvación del mundo, entonces el discípulo de Jesús debe también atreverse y arriesgar él mismo su vida: la visión meditativa-mística del crucificado, hace ver al mundo entero. Quien sigue a Jesús, debe decidirse por las mismas opciones que él y debe compartir su misión. Francisco tomó esa opción literalmente: Su decisión por "el pobre y humilde Cristo", lo llevó a escoger para él y sus seguidores, la minoridad. Esto tiene consecuencias amplias para aquellos que se deciden por el camino del Señor como sus discípulos: Anunciar la Buena Nueva a los pobres, "hasta los confines de la tierra", muriendo y resucitando con Cristo. En el contexto mundial actual significa para los discípulos de Jesús, que siempre deben ponerse del lado de los pobres y oprimidos, como lo hizo Jesús en su tiempo, y aportar al proceso de liberación de los pobres (cf. Lc 4,18). Opción por la eucaristía (cf. Adm 1; Test 10 ): El proceso del pensamiento de San Francisco, es más o menos el siguiente: Dios no es reconocible para nosotros los hombre. El vive en la luz inaccesible (1 Tim 6,16). No existe un puente por el cual el hombre pueda llegar a Dios por sí mismo. Pero Dios construye, partiendo de sí mismo, un puente sobre el abismo: Jesucristo. Francisco no ve otro camino. ¿Pero de qué manera tienen acceso a Jesús, los hombres que no son coetáneos suyos, sino que viven mucho después? El acceso para ellos, es a través de la palabra y los sacramentos, sobre todo de la eucaristía: Nada, en efecto, tenemos ni vemos corporalmente en este mundo del Altísimo mismo, sino el cuerpo y la sangre, los nombres y las palabras, por los que hemos sido hechos y redimidos (CtaCle 3). A partir de esto se hace comprensible el que Francisco vea la misión como esencialmente eucarística. En casi todas sus cartas a los diferentes grupos de personas, él expone el significado salvífico de la eucaristía y exige un vuelco radical hacia las nuevas señales del cielo y la tierra (1 CtaCus 1; comp. 2 CtaCus; CtaA 1-6; CtaO 5-33). Opción por la Iglesia: Se deben tomar las mismas citas de sus escritos para esta opción porque palabra y sacramento tienen una condición que debe incluirse. Esa condición es la Iglesia con sus tradiciones e instituciones. Sobre todo, Francisco une la realidad espiritual de la eucaristía con los hechos institucionales del sacerdocio consagrado, la Iglesia romana, que él reconoce como única competente para dar a ciertas personas el poder para la realización de la eucaristía. Fuera de ese marco no se puede realizar, según Francisco, la eucaristía (cf. Test 7-13). Entonces no se puede ver la universalidad de Francisco como puramente "horizontal", es decir dentro del mundo, sino que debe verse más bien de forma "vertical", o sea de manera religiosa. Ya no debe haber una devoción encasillada, como tampoco una universalidad mundial inmanente, porque todo está relacionado con Dios. (cf. Lecc. 1, C 2.2). 2.3. Conversión hacia el punto centralYa que para Francisco, la visión de Jesucristo es liberadora, él se siente llamado a enfatizar en la dirección contraria: el universo debe abrirse hacia el punto central, hacia Jesucristo, hacia la eucaristía, hacia la Iglesia (cf. 2.2). El medio, que Francisco utiliza para esto, de ninguna manera es la violencia, sino la oración de penitencia, el llamamiento a reconocer a Dios como creador, redentor y salvador, volverse hacia él, pues sólo por él hay salvación y vida. Por esto Francisco escribe las diversas cartas a los fieles, a las autoridades de los pueblos, a los clérigos, y a todos los custodios. Para la oración de penitencia él da una base (cf. 1 R 21) y un ejemplo (cf. Cant). Debe surgir una comunidad única y a nivel mundial, que se sabe unida en la alabanza a Dios: Por ello, les aconsejo encarecidamente, señores míos, que, posponiendo toda preocupación y cuidado, hagan penitencia verdadera y reciban con grande humildad, en santa recordación suya, el santísimo cuerpo y la santísima sangre de nuestro Señor Jesucristo. Y tributen al Señor tanto honor en el pueblo a ustedes encomendado, que todas las tardes, por medio de pregonero u otra señal, se anuncie que el pueblo entero rinda alabanzas y acciones de gracia al Señor Dios omnipotente. (CtaA 6s.). Es significativo, que este llamamiento no solo se dirige a los pueblos ya cristianos, sino, al menos por su intención, a los de "cualquier parte de la tierra" (CtaA 1). Con este fondo, también es comprensible, su viaje a Egipto y el capítulo de su Regla acerca de "los sarracenos y otros infieles" (1 R 16). 2.4. Puentes para una comprensión modernaEse concepto franciscano, sin duda impresiona por su relación entre opción y sinceridad. Y de todos modos, mucho de esto no es realizable para el hombre de hoy. Por esto los siguientes pensamientos servirán de puentes para una mejor comprensión: Con su relación entre opción por Jesucristo y enfoque básico universal, Francisco no quiso hacer declaraciones teológicas sobre las otras religiones. Sería exigirle demasiado a Francisco, si se quisiera esperar de él deducciones y análisis objetivos-teológicos. Respecto a esto, ya hemos progresado mucho desde el concilio Vaticano II. (cf. Nostra aetate; Evangelii nuntiandi Nº 80; Redemptor hominis Nº 11 y 13; Redemptoris missio Nº 28s. y 55s.; Mattli 1978, Nº 27). Las otras religiones tienen un valor en sí, son caminos positivos de Dios con los hombres. Francisco no alcanzó a reflexionar acerca del valor objetivo de otras religiones. Pero quien vuelca toda su atención y amor a Jesucristo, como Francisco, experimenta precisamente ese vuelco hacia el Unico, como una liberación del todo. Al parecer, Francisco estaba, en ese sentido, impresionado por el mundo del Islam y en Egipto y profundizó su sentimiento de la trascendencia de Dios. A ese respecto es muy iluminadora la referencia de San Francisco: Como un religioso le preguntara en cierta ocasión para qué recogía con tanta diligencia también los escritos de los paganos y aquellos en que no se contenía el nombre del Señor, respondió: "Hijo mío, porque en ellos hay letras con las que se compone el gloriosísimo nombre del Señor Dios. Lo bueno que hay en ellos, no pertenece a los paganos ni a otros hombres, sino sólo a Dios, quien es todo bien" (1 C 82). Ese texto es de doble importancia:
Clara de Asís es recibida por Francisco Altísimo omnipotente buen Señor... dadle gracias servidle con gran humildad. Estos pares de palabras, forman el monograma de Cristo en forma de estrella. Probablemente esto también era intencional. Podemos suponer entonces, que también Francisco quería decir: La creación esta marcada hasta lo más íntimo, por el misterio de la Santísima Trinidad. El cristiano no puede, al observar la creación, conformarse con una religiosidad común, sino que en todas partes ha de descubrir a Dios, quien se le ha revelado como Trinidad. Es un indicio, de que toda la creación está impregnada de Cristo y que la historia del mundo está marcada positivamente por la cruz y la resurrección. Es como si Francisco hubiera estampado lo específicamente cristiano en lo profundo de todo el mundo y hubiera proclamado a Cristo como "dentro del mundo". La encarnación de Dios es una expresión clara de la cercanía de Dios y de su presencia en el mundo. La visión universal de Francisco está arraigada en esa fe fundamental; Dios, en Cristo, es su punto central en todo. Desde ese centro, puede referirse a todo lo creado como hermano y hermana. Lo que da forma y lo esencial, es lo específicamente cristiano, no tanto el contenido dogmático.
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