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TEMA 10. EL PROCESO VOCACIONAL DE FRANCISCOEs para nosotros motivo de gran alegría de saber que has llegado ya a este tema de acompañamiento. Ahora más que antes quisiéramos que sintieras la fuerza y el cariño de nuestro franciscano saludo de PAZ y BIEN, pues precisamente con estos temas damos un paso más en la temática a través de la cual te hemos venido acompañando en tu discernimiento vocacional: a partir de hoy te propondremos las enseñanzas y te presentaremos la obra dejada por el hermano San Francisco de Asís, como un camino concreto para tu realización como persona y para seguir a Jesucristo. La mejor enseñanza que te puede brindar en este momento el hermano de Asís es precisamente la de su propia experiencia de vida, cuando se hallaba en un momento semejante al que tú estás viviendo: su discernimiento vocacional, llamado por sus biógrafos “conversión inicial". PROCESO DE LA CONVERSIÓN DE FRANCISCOAnte todo conviene decir que esta conversión fue un proceso lento, de casi seis años, a pesar de que frecuentemente se suele presentar como si hubiese sido de un día para otro. Prácticamente se inició cuando tuvo que soportar la dura prueba de la cárcel de Perusa a la edad de 20 años y se prolongó hasta poco después de haber cumplido los 26. En segundo lugar fue progresivo, en el que un horizonte le descubrió otro nuevo y en el que poco a poco fue obteniendo distintos logros, a manera de etapas, hasta que despejó todas las incógnitas y logró sentirse seguro en el camino elegido. Por último, fue un proceso doloroso, en cuanto significó para él sostener muchas luchas interiores, pasar jornadas y noches enteras interrogándose sin hallar respuesta, afrontar los conflictos con su familia y las burlas de la sociedad y asumir múltiples renuncias. UN PROCESO DE ENCUENTROSDiríase que la conversión inicial de Francisco se dio en un proceso de encuentros. Fueron varios, algunos de ellos muy difíciles, pero todos vívidos en un clima de fe profunda, la cual lo llevaba a la reflexión silenciosa, a la oración frecuente y a compartir confiadamente sus inquietudes con algún amigo sincero, con el Capellán de San Damián v hasta con el Obispo de Asís ENCUENTRO CONSIGO MISMOFue quizás el primer encuentro que experimentó el joven Francisco. Su adolescencia había transcurrido superficialmente entre las fiestas juveniles, los cuidados de su madre, el derroche en vestidos lujosos y en afanes de gloria, secundados por la secreta complacencia de su padre, pero, sobre todo, en medio de la irresponsable seguridad que le daba la cuantiosa fortuna de su padre. El fracaso en la batalla de Perusa y los rigores de la cárcel seguidos de la enfermedad y las contrariedades, le obligaron a fijarse en si mismo, a mirar su propia realidad, a pensar que su existencia tenía una razón de ser y una misión que cumplir, a reconocer sus limitaciones y a preocuparse por dar una orientación precisa a su vida y señalarle una meta determinada. ENCUENTRO CON EL HOMBREEl encuentro consigo mismo no fue un aislamiento egoísta sino que lo llevó de inmediato a pensar en el otro, particularmente en el hombre que vivía las crudas realidades de la pobreza, la enfermedad, el desprecio y la opresión. Aquí también vivió un proceso que tuvo diversas expresiones: la generosidad para con los mendigos, el regalo de su armadura a su amigo pobre para que no se sintiera humillado, el compartir la mesa con los menesterosos de Asís, el primer ensayo como mendigo en las plazas de Roma, el servicio a los leprosos de Asís, el despojarse de sus vestiduras ante el Obispo y constituir desde entonces un pobre de verdad. Este encuentro tiene su máximo simbolismo en el famoso episodio del beso al leproso ENCUENTRO CON JESUCRISTO
En la medida en que Francisco descubría al hombre y lo miraba a la luz de la fe, se le fue iluminando la figura de Cristo. Cada vez fue entendiendo mejor la encarnación de Jesús el cual, siendo rico, quiso nacer como el hijo pobre de una mujer pobrecita y vivió pobremente en una aldea miserable y desconocida. Sus frecuentes ratos de oración ante el crucifijo de San Damián le ayudaron a descubrir el valor de la pasión y de la muerte de Jesús quien, al abrazar la cruz y ser clavado en ella, asumió todas las opresiones, humillaciones y esclavitudes que sufren los "menores" de este mundo. ENCUENTRO CON EL EVANGELIOHacia el final de la conversión inicial de Francisco, hubo un hecho que marcó el punto culminante de su vida: el encuentro con el Evangelio. Sucedió una mañana, cuando se hallaba participando en la celebración eucarística en la iglesia de la Porciúncula. El pasaje evangélico que fue proclamado indicaba una forma específica de vida para los discípulos de Jesús y les señalaba una misión determinada. Francisco prefirió que el sacerdote de la Iglesia le explicara el texto para tener una mejor comprensión del mismo y, sólo después de ello, hizo su opción definitiva: vivir según se lo indicaba el Evangelio ENCUENTRO CON LOS HERMANOSPoco tiempo después de que Francisco se dedicó a vivir fielmente según el Evangelio, muchos hombres y mujeres empezaron a fijarse en él, atraídos por la autenticidad de su vida, y quisieron vivir como él. Uno después de otro se lo fueron manifestando, hasta que muy pronto se vio rodeado de varios hermanos. Esto constituyó para el Pobre de Asís otro encuentro maravilloso, pues descubrió que esos hermanos son verdaderos regalos de Dios, entre los cuales y con los cuales había sido llamado a manifestar el amor que el Padre nos tiene a todos. Por eso su opción vocacional tuvo como nota determinante la fraternidad. Estos encuentros fueron definitivos para Francisco no sólo porque siguieron paulatinamente los pasos de un proceso vivido con toda la sinceridad de su espíritu, sino porque ellos marcaron con un sello muy característico su respuesta personal a la llamada que el Padre-Dios le había hecho. Es nuestro deseo de que el recuento del proceso de discernimiento vocacional del hermano Francisco te sirva para iluminar y animar tu propio proceso. Los pasos que él dio fueron muy firmes y seguros. No siempre es fácil repetir todos esos mismos pasos con idéntica intensidad, pero al menos sí es deseable establecer con ellos alguna confrontación de tu propio discernimiento. LECTURAS Y ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS1. El hombre Francisco. Primero siente el atractivo seductor de la pompa mundana, más pronto ha de sufrir el desencanto; vuélvese luego a las empresas militares y le ataja una voz sobrenatural que no destruye, sino que guía y transforma la índole natural de Francisco, para levantar en el edificio de la gracia. Cabe, pues, suponer que su índole, simpatizante con todas las criaturas, no era para darse a las armas, ni por oficio ni para conquistas. La pasión por el mundo caballeresco fue tal vez lo único que lo lanzó a la empresa de Apulia. ¿Qué otro resquicio quedaba abierto en el cielo de la gloria humana? ¿Las letras? No respondían a su férvida necesidad de acción. Entonces le venció en sus ambiciones el Rey de Reyes, y en su desmesurada capacidad de amar prendiole el Crucifijo. Mientras vivió para el mundo, luchaban en él el caballero y el mercader; una vez resuelto a vivir para Dios hermanáronse en él el solitario y el apóstol, el genio del caudillo y la dulzura del místico, la audacia de la conquista y la austeridad del renunciamiento, el amor de Dios y de las criaturas y el desapego de estas, que le hacen singular entre los mismos santos" 2. Descubrimiento de la nueva misión. "Eso es lo que yo quiero, tras lo cual voy, y lo que deseo hacer de todo corazón". "Francisco estaba en Misa. Oía el Evangelio que decía: Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dalo a los pobres. No lleves nada para el camino: ni bastón, ni talega, ni dinero. El que quiera seguirme que renuncie a sí mismo y me siga” Lo importante es la búsqueda. Lo importante es procurar satisfacer las ansias del corazón. El que busca, halla. El que busca, se verá satisfecho. El que se formula una pregunta, encuentra la respuesta. La vida es un interrogante y una respuesta. Francisco estaba en búsqueda. Encontró la respuesta en las palabras de Cristo. Cada persona tiene su tarea que realizar en la humanidad. Cada uno tiene su propia misión. Deja su traza en la historia de la humanidad el que descubre su misión y la ejecuta. Francisco encontró su misión y la cumplió. ¿Cuál es tu misión?¿Has experimentado ya la alegría de exclamar: ¿"Es eso lo que deseo hacer con todo mi corazón"? ¿Has pensado vivir una serie de años y no en gozar del placer de pronunciar esas palabras? ¡Sería la frustración de toda tu vida! ¿Y quíén desea llegar al fin de su existencia frustrado? ¡Es indigno del ser humano¡ ¡No te quedes allí inmóvil! "Francisco es una espina que te está hiriendo para que te muevas..." Después de leer este segundo párrafo, haz una reflexión escrita, partiendo de los interrogantes que se hacen en esta lectura. 3. Temas para tu oración. Además de la temática propia de, esta carta, que de suyo te brindará motivo para tu oración, te ofrecemos a continuación algunos textos sobre la esperanza, deseando que te sean útiles
CUESTIONARIO1. Se dice en tema 10 proceso de encuentros de Francisco fue vivido dentro de un clima de fe profunda, expresada en formas diversas. Destaca estas formas y explica con tus propias palabras el significado que ellas han tenido en tu discernimiento vocacional. 2. Haz una confrontación de tu proceso vocacional con cada uno de los encuentros de Francisco y describe ampliamente pero con sencillez lo que hayas experimentado en tu caso personal de cada uno de ellos. 3. Después de leer atentamente las dos lecturas complementarias, haz una reflexión personal a manera de síntesis sobre lo que más te ha llamado la atención de las dos. Respuestas, dudas, aclaraciones, preguntas...a: info@pastoralvocacionalofm.org
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