26642

TEMA 8. LA COMUNIDAD DE LOS LLAMADOS

Es muy probable que al encontrarte en tema anterior con un Jesucristo que descubre y asume de forma tan admirable su propia vocación y su misión liberadora, tú te hayas sentido un poco perplejo al confrontar con él tu proceso de discernimiento vocacional y no hallar caminos más asequibles para tu situación concreta. Pues bien, hoy te queremos indicar cuál es el camino ordinario trazado por Jesucristo para seguirle. Ese camino es la Iglesia

LA IGLESIA = LLAMADA

La primera cosa que conviene recordar es que la Iglesia también entra en la dinámica de la vocación, pues ella es la gran llamada por el Padre Dios para continuar la obra de su Hijo. Su mismo nombre está indicando este hecho, pues "Ekklesia", en griego, quiere decir "la convocada". "la llamada". La Iglesia es, pues, "la con-vocación" o la asamblea, o el pueblo de los hijos de Dios, elegidos por él en Jesucristo antes de la creación del mundo, como se dice en el hermoso himno de la carta a los Efesios 1,3-14 que te invitábamos a leer en el tema anterior. Este himno tiene que ver con nosotros, pues tanto tú como nosotros formamos parte de esos elegidos, de esos llamados. Somos Iglesia, algo concreto, personas vivas, no piedras muertas.

¿PARA QUÉ LA IGLESIA?

Conviene recordar también que la Iglesia no es una asociación de privilegiados, sino un signo y un instrumento de unión con Dios y entre los hombres. Su misión es continuar la obra de Jesucristo, o sea anunciar la buena noticia de la salvación y servir de germen y de fermento del Reino de Dios. Por ello se la conoce como "la servidora" de Dios y de los hombres. Su misión es servir y el dinamismo para servir lo recibe del Espíritu de Jesucristo; su fuerza no está, por tanto, en el prestigio, ni en el número de sus miembros, ni en el poder, ni en su organización, ni en sus riquezas, sino en el Espíritu Santo.

Así que, si tú te sientes interpelado por Jesucristo y miembro vivo de la Iglesia, debes sentirte involucrado en tu misión de servicio a la evangelización de todos los hombres. Tú y nosotros debemos ser signos e instrumentos de unión con Dios y los hombres.

TRES FORMAS DE RESPONDER

Ahora bien, ¿Cómo realizan los miembros de la Iglesia la misión que les ha sido encomendada? Si haces una lectura atenta de 1 Corintios 12,4-30 te será fácil responder a esta pregunta.

De una manera bastante gráfica este texto de San Pablo explica cómo dentro de ese único cuerpo que es la Iglesia se dan múltiples servicios, según los dones específicos que cada uno ha recibido de Dios y las exigencias de la humanidad. Estos servicios constituyen las llamadas "vocaciones particulares" dentro de la Iglesia. En realidad son especificaciones de la única vocación del pueblo de Dios, es decir, formas concretas de responder a la llamada que le hizo el Señor y de realizar su misión según los dones que el Espíritu de Dios concede a cada uno de los cristianos. En la Iglesia se distinguen tres vocaciones particulares: el laicado el presbiterado la vida religiosa

EL LAICADO

Es un miembro del Pueblo de Dios llamado a integrar la familia, la sociedad, la economía, la política, el deporte y todas las demás actividades humanas en Jesucristo. Con su trabajo el laico consagra, el mundo a Dios y hace que la creación cumpla sus fines; con su testimonio de vida y con su esfuerzo deliberado contribuye a que los problemas de la humanidad encuentren solución a la luz del Evangelio de Jesucristo; en su vida familiar y especialmente a través del matrimonio, transforma el hogar en primera célula vital de la gran comunidad de los hijos de Dios.

EL SACERDOCIO MINISTERIAL

Es aquel cristiano que recibe una vocación especial para edificar la comunidad de los creyentes mediante la proclamación y la explicación de la Palabra de Dios, para santificarla mediante la administración de los sacramentos y para gobernarla a través del servicio de la autoridad. Por el sacramento del Orden, el cristiano se incorpora al ministerio jerárquico de la Iglesia, por medio del cual se constituye, junto con los Diáconos, en colaboradores inmediatos de los Obispos, en quienes reside la plenitud del sacerdocio. La totalidad de los Obispos junto con el Papa y bajo su dependencia, constituyen el Colegio Episcopal, el cual es el encargado de la enseñanza y del pastoreo del pueblo de Dios, como continuador que es del Colegio apostólico.

EL RELIGIOSO

Es aquel bautizado (presbítero o laico) que se compromete a hacer un seguimiento radical de Jesucristo observando el Evangelio según una específica forma, de vida, denominada ordinariamente "Regla", y la profesión de los consejos evangélicos o votos de castidad, pobreza y obediencia. Su contribución a la misión de la Iglesia se da a través del testimonio de su vida (humildad, fraternidad, pobreza...) de su intercesión orante y de su participación activa y decidida en los distintos frentes de la evangelización y del servicio a la comunidad humana (misiones, educación, hospitales, cuidado de los ancianos...). En los tres casos (testimonio, contemplación y actividad) se dan diferencias entre los distintos Institutos religiosos, según el carisma de cada uno.

Abrigamos la confianza de que estas notas te permitan seguir clarificando tu vocación. Vale la pena que las leas de nuevo, las medites y, a partir de ellas, eleves una oración espontánea al Señor. Cuenta también con nuestra oración en la que esperamos permanecer unidos

ACTIVIDADES Y LECTURAS COMPLEMENTARIAS

1. Lee atentamente el siguiente párrafo y confronta su contenido con el del tema. Anota en tu cuaderno de apuntes (diario) los elementos nuevos que has encontrado. "En nuestra mentalidad, la Iglesia representa a menudo la sociedad de los cristianos que profesan el mismo credo y se juntan para celebrar la Eucaristía. La hemos reducido a veces al Papa y los Obispos, cuando decimos: "la Iglesia enseña que...". Para Pablo y todas las comunidades primitivas, la Iglesia es ante todo el nuevo pueblo de Dios, habitado y animado por el Espíritu y religado, identificado místicamente al cuerpo vivo de Cristo. Los creyentes están llamados por Dios a formar un solo cuerpo, el Cuerpo mismo de Cristo, que se desarrolla progresivamente hasta la plenitud de su madurez.

Un cristiano de la época primitiva, captaba la Iglesia con una resonancia muy rica: "Ekklesia". En el griego corriente, la palabra designaba la asamblea cívica, convocada regularmente, o cualquiera otra reunión. En el mundo judío tenía un sentido religioso muy fuerte: la asamblea del pueblo santo, llamado y reunido por Dios en el desierto, y aún la asamblea del pueblo de Israel a todo lo largo de la historia. Para los primeros cristianos, reunirse el día del Señor, era responder al llamado de Dios que convocaba a los suyos para un encuentro común con El. Juntos escuchaban la Palabra de Dios y celebraban la fracción del Pan, conscientes de ser el Pueblo de la nueva alianza. Todas las diferencias, sin ser olvidadas, eran asumidas en una unidad espiritual más amplia. En un pluralismo social, tan marcado como el de hoy, los cristianos se reconocían como llamados a formar un solo cuerpo"

2. La lectura que colocamos a continuación te será de grande utilidad para el discernimiento que estás haciendo; es el proceso antropológico o humano que se da en toda vocación. Estamos convencidos de que tu ya has vivido algunos pasos de ése proceso. Al leerla, trata de aplicarla a tu situación concreta. No olvides anotar la reflexión que hagas en tu diario personal.

"La vocación es un llamamiento personal a la conciencia más íntima y modifica radicalmente la existencia humana, no sólo en su condición exterior sino en el corazón.

Este llamamiento es una invitación a realizar el mejor tipo de hombre que yo soy capaz de ser. La vocación no se me da hecha: debo construirla. Esta vocación no es individual, sino que implica una realización comunitaria.

La vocación, considerada como respuesta, nos da una dimensión antropológica. El hombre pasa por un proceso que tiene estos pasos

Intuición: momento en que un individuo se plantea la posibilidad de ser llamado.

Búsqueda. una conciencia de búsqueda ante las posibilidades que plantea la posible respuesta

Inseguridad: el hombre teme equivocarse ante aquello sobre lo que tiene que decidirse y optar.

Crisis: la intranquilidad y la inseguridad ante la respuesta que debe dar el hombre frente a la llamada de Dios, le crea cierto tipo de crisis y objeciones de tipo familiar, afectivo, profesional, económico, etc.

Opción: cuando el individuo logra superar la crisis provocada por la posible respuesta, opta por un determinado tipo de compromiso, el cual constituirá su opción vocacional.

Estilo de vida: las opciones que el individuo tome lo llevarán a asumir un determinado estilo de vida, a la manera de Jesús. Según sean unos elementos más fuertes que otros, optará por ser misionero o por los pobres, los enfermos o los niños, por la vida consagrada o por el sacerdocio, etc.

Este esquema antropológico no se da definitivamente, sino que es cíclico. El hombre continuamente debe estar realizando su respuesta a Dios

3. TEMAS PARA LA ORACION

El primer tema para tu oración en este momento brota seguramente de la situación que estás viviendo. Con la ayuda de la lectura precedente probablemente has logrado puntualizar el momento de tu proceso. Pero no basta que lo analices racionalmente; es necesario que lo ores. No obstante, te ofrecemos también hoy algunos textos bíblicos que te pueden ser útiles. El joven que está en búsqueda, debe ser ante todo un hombre de esperanza; por eso te invitamos a que ores sobre el tema de la esperanza.

  • Salmo 25,1-7: La esperanza que se apoya en Dios no será confundida.
  • Jeremías 17,7-8: El hombre que confía en Dios, lo puede llamar "su esperanza".
  • Isaías 12,1-6: La esperanza excluye el miedo.
  • Salmo 130: El pecador arrepentido espera el perdón de sus pecados.
  • Mateo 5,312: Jesús promete la posesión de los bienes de] reino de Dios.
  • Romanos 8,18-25: Esperamos la liberación de los hijos de Dios.
  • Salmo 40,1-6: Si ponemos nuestra esperanza en Dios, nos librará.
  • 1 Tesalonic. 5,16-24: La esperanza se dirige a Dios que es fiel.
  • Romanos 15, 7-13: Cristo cumple las promesas hechas a los patriarcas.
  • Salmo 43,3-5: La esperanza produce la alegría.
  • 1 Tesalonic. 4,13-14: El cristiano se distingue de los que no tienen esperanza.
  • 2 Pedro 3,10-14: Esperamos otra tierra y otros cielos.
  • Romanos 5,1-5: Nos alegramos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios.
  • 2 Tesalonic. 2,13-17: Cristo nos anima dándonos un consuelo eterno y una esperanza feliz.
  • 2 Pedro 1,3-11: Pongamos empeño en afianzar nuestra vocación y elección.

CUESTIONARIO

1. ¿Cuál es la misión de la Iglesia?

2. Después de leer 1 Corintios 12,4-30, escribe aquí una breve reflexión personal para explicar cómo entiendes hoy tu futura ubicación en la Iglesia?

3. Analiza detenidamente las características con que aparece el laico, el presbítero y el religioso. Según ese análisis:

a) ¿Crees que alguna de las tres vocaciones particulares" es más perfecta que las otras? ¿Por qué?

b) ¿Con cuál o cuáles de las tres te identificas más por ahora? ¿Por qué?

Respuestas, dudas, aclaraciones, preguntas...a: info@pastoralvocacionalofm.org