Canto del Hermano Sol. Bendito seas, Señor, por el Hermano Viento

26682

TEMA 6. BUSCANDO UN PROYECTO SEGURO

Con el ánimo de seguir acompañándote en el discernimiento que estás haciendo de tu propia vocación, hoy te proponemos un tema que juzgamos de capital importancia, por cuanto te servirá para dar una orientación definitiva al camino que deseas emprender. Como recordarás, al tratar en temas anteriores sobre la importancia que tiene la "opción fundamental", veíamos que en ella se juega toda la existencia y todo el futuro del hombre, por tanto, apuntar hacia una meta que asegure su felicidad eternamente, es muy importante. Pues bien, sólo logrará asegurarse esta meta trascendente quien haga su opción fundamental dentro del gran proyecto que ha trazado Dios para el hombre. Por eso dedicaremos este tema y los siguientes a hablar sobre este gran proyecto y a invitarte a que sitúes tu opción vocacional dentro del mismo, ya que se trata de un proyecto seguro.

UN PROYECTO DE AMOR

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el proyecto de Dios es un plan de amor que lleva a una salvación o liberación integral de todo el universo y de todos los hombres. Pero se trata de una liberación ofrecida, no impuesta; corresponde a una invitación hecha por Dios, a una "llamada" que él hace a todos los hombres y que supone una respuesta de cada uno para asociarse a dicho plan.

UN PLAN POR ETAPAS

Como se trata de un proyecto para seres que viven en el tiempo, el plan de Dios se ha venido realizando a través de varías etapas distribuidas a lo largo de la historia. Aquí distinguiremos cinco. Probablemente tú ya las conoces muy bien y por ello nos reduciremos a describirlas brevemente; además, no nos interesa hacer aquí un tratado de teología sino ofrecerte la oportunidad de que encuadres tu opción fundamental dentro del gran panorama del plan de Dios.

1.- la primera etapa es la de la creación. Corresponde al deseo de Dios de hacer de la humanidad una gran familia unida. Para ello creó el universo y colocó al hombre, hecho a su imagen y semejanza, como rey de la creación. Pero el hombre dijo NO al plan amoroso de Dios y se reveló por soberbia. Sin embargo Dios no lo abandonó y le dio una segunda oportunidad prometiéndole un Salvador, mediante el cual se pudiera llevar a cabo su proyecto inicial.

2.- La segunda etapa es la de la preparación de la salvación. Para ello Dios se sirvió de un pueblo a través varios pasos sucesivos: primero llamó a un hombre llamado Abraham y lo constituyó padre de dicho pueblo. Muchas años más tarde, cuando el pueblo se hizo numeroso y fue reducido a la esclavitud en Egipto, Dios suscitó al caudillo Moisés, quien dirigió la salida del país de la esclavitud y configuró al pueblo como tal durante la experiencia del desierto. Cuando el pueblo se asentó en la tierra prometida, Dios escogió a los Jueces para que promovieran la defensa del pueblo y luego a los Reyes para que lo gobernaran y le dieran la unidad social, política y religiosa que necesitaba. Como el pueblo se dividió aumentaron las injusticias de los poderosos, y el pueblo se alejó cada vez más de Dios, fueron enviados los Profetas, es decir, unos hombres servidores de la comunidad, defensores de los pobres y de los oprimidos, que a su vez recordaban al pueblo la fidelidad a la Alianza y le hacían tomar conciencia de sus pecados; los Profetas también anunciaron la venida del Salvador.

3.- La tercera etapa es la de la inauguración de la liberación con la venida de Jesucristo. Jesús vino a anunciar que Dios es Padre de todos los hombres; indicó el camino para alcanzar la liberación total y poder llegar hasta el Padre. Jesús demostró también que Dios es el Padre amoroso de todos los hombres no sólo con sus palabras, sino también con sus hechos y con la bondad de toda su vida. Vino también a “inaugurar " un nuevo orden de cosas llamado el Reino de Dios, con el cual se dio comienzo a la salvación para todos los hombres querida por su Padre. Ese reino de Dios es una comunidad de pobres, de limpios de corazón, de amigos de la paz, de luchadores por la Justicia, de perseguidos; una comunidad sin odios, ni divisiones, ni mentiras, ni vicios... Como inaugurador de la salvación, Jesucristo es el gran libertador del pecado y de la muerte por medio de su propia muerte y su resurrección.

4.- La cuarta etapa es la del nuevo pueblo fundado por Jesucristo, conocido como la Iglesia. Para la organización de ese nuevo pueblo, Jesucristo escogió a doce trabajadores, a quienes instruyó durante algún tiempo y a quienes participó, después de su resurrección, del poder de su Espíritu, para que salieran con valor y entusiasmo a anunciar la buena noticia de la salvación. Con su predicación y su animación, se extendió por todo el mundo la comunidad de los seguidores de Jesucristo, o sea la Iglesia. La misión de la Iglesia es la de dar a conocer a todos los hombres la persona y el mensaje de Jesucristo.

5.- La quinta etapa es la del perfeccionamiento de todo en Jesucristo y se realizará en la eternidad, después de la muerte. Como bien sabemos, todos somos imperfectos porque somos inacabados. También la Iglesia, ese nuevo pueblo de Dios, debe mejorar todos los días mientras camina por la historia, porque también ella es imperfecta. Pero llegará el día en que todo se perfeccionará en Jesucristo, es decir, cuando llegaremos a la liberación total y alcanzaremos la salvación prometida y querida por Dios.

Querido amigo: es en este plan maravilloso dentro del cual Dios te está invitando también a ti a orientar tu vida. Só1o en él los otros proyectos tendrán dimensiones de eternidad y no se reducirán a simples caprichos egoístas o a la satisfacción de intereses pasajeros, Pero vale la pena recordar que es un PLAN PROPUESTO, NO IMPUESTO, porque Dios respeta profundamente la libertad del hombre; en ti está el saber dar la respuestas

ACTIVIDADES Y LECTURAS COMPLEMENTARIAS

San Francisco comparte mesa con Santa Clara. La comida se convierte en oración.

1. "Desde siempre el hombre ha pretendido conseguir la felicidad: alcanzar todo aquello que sacie sus necesidades y aspiraciones durante un tiempo sin fin. De diversas formas trató de obtenerlo en su caminar histórico.

El mito de Prometeo fue la versión pagana del hombre que pretende realizarse a sí mismo por sus propios méritos, sin necesidad de la divinidad, que simplemente niega o le resulta opresora. El fracaso de sus esfuerzos, de todos es conocido: el espejismo del paraíso terreno se le escapa cada vez más de sus manos cuando pretende arrebatarlo, o el dios-Zeus castiga al gigante Prometeo a vivir encadenado a una roca y a caminar cargado con ella, cuando pretende robar el fuego divino para los humanos. Algunas ideologías, entre ellas las marxistas no distan mucho de esta visión.

Al fallar en su intento, la humanidad recurre a otra estrategia: pretende hacer un contrato con la divinidad, en virtud del cual el hombre conquista su felicidad respondiendo con sus obras y méritos a los talentos que Dios le da. Los criterios de la justicia humana se aplican a la divinidad: ésta tiene que retribuir en conformidad con las buenas obras; la conclusión es evidente: si el bueno progresa, es porque la divinidad le bendice, y si el malo sufre, es porque la divinidad castiga sus culpas. La experiencia, sin embargo, muestra muchas veces lo contrario: el hombre bueno y justo padece, mientras el malo prospera en este mundo. Esto da a entender que “los caminos de Dios no son los caminos de los hombres”. En una ideología capitalista, muchos piensan de esta forma.

Pero la libertad de Dios resulta desconcertante y paradójica para el hombre. Rompe los moldes humanos; no por lo negativa y tacaña, sino por lo positiva y generosa. La historia humana no es la manipulación odiosa de un Dios que nos predetermina al fracaso. El proyecto de Dios, tal como se nos ha revelado por su Hijo, es un sueño optimista y gratuito que va a realizar a través del tiempo, en la historia libre de los hombres. La historia del hombre y del mundo dependen del misterio salvador de Dios. Y como Dios es justo, fiel a sus proyectos y promesas, debemos confiar siempre en él, aún a pesar de nuestros pecados, porque “donde abundó el delito, sobreabundó la justicia" (Rom. 5, 20) y, por Jesucristo se llevará a cabo la instauración del Reino, del "sueño optimista que Dios tuvo en la eternidad "con relación al hombre y a la historia".

2. Al leer atentamente los párrafos anteriores, trata de distinguir las tres formas como el hombre ha pretendido conseguir la felicidad. A la luz de esta lectura y del texto del tema anterior, dedícate a pensar un rato si realmente tu opción fundamental se encuadra dentro del plan de Dios y trata de explicártelo, dando algunas razones. Escribe tus reflexiones en tu diario personal.

TEXTOS PARA TU ORACION

  • Isaías 43, 1-5: Dios te ha llamado por tu nombre y se te ofrece como tu gran seguridad.
  • Isaías 45, 1-4: El Dios que te ha llamado te allanará las dificultades.
  • Exodo 31, 1-6: Cuando Dios llama para una misión, da los dones y las cualidades necesarias.
  • Isaías 41, 8-13: Dios te eligi6. No temas, porque él está contigo.
  • Isaías 42, 5-7: A ti también te llama Dios para servir a los marginados.
  • Isaías 50, 45: Cada mañana Dios tiene un mensaje para ti; basta que quieras escucharlo.
  • Proverbios 1,20-23: Es necesario estar siempre dispuestos para escuchar la llamada del Señor.
  • Proverbios 8,1-13: Al llamarte, Dios te va formando paulatinamente en la verdadera sabiduría.
  • Mateo 22, 1-14: También tú fuiste llamado al banquete ... ¿Cuál ha sido tu respuesta?
  • Mateo 20, 1-16: Los trabajos y las horas son diferentes, pero para todos hay una llamada.
  • Mateo 9, 9-13 A pesar de ser pecadores, también nosotros hemos sido llamados.
  • Mateo 4, 18-22: Los pescadores lo dejaron todo y lo siguieron ¿Y tú?
  • 1 Corintios 1,26-31: Dios llama a los pobres y a los débiles de este mundo.
  • Romanos 8,28-30: Para todos nosotros Dios tiene un plan de amor.

CUESTIONARIO

1. Según la lectura de esta carta, ¿en cuál de las tres formas propuestas por el hombre para conseguir la felicidad te inscribes tú? ¿Por qué?

2. ¿Crees tú que ya has entrado conscientemente en el proyecto de Dios? ¿Por qué? ¿En qué etapa de ese plan te encuentras ahora?

3. Con las guías que te daremos a continuación, finalizará tu auto-biografía. En este momento suponemos ya que en ti hay una vocación o, al menos, una inclinación fuerte hacia la vida religiosa, hacia la actividad misionera o hacía el sacerdocio. Por ello el tema propuesto es el del la Vocación, pero entendida como vocación específica dentro de la Iglesia.

HISTORIA DE TU VOCACION

- ¿Cuánto tiempo hace que brotó en ti la inquietud por la vida religiosa? ¿Dónde,...

- ¿Cómo nació esta inquietud? ¿Qué hechos te han llevado a pensar que podrás llegar a ser religioso o sacerdote? ¿Hay alguna persona que te haya ayudado o que haya influido en este proyecto?...

- ¿Qué motivaciones te impulsan a seguir la vida religiosa, o misionera, o sacerdotal?...

- ¿Cuál es la imagen del religioso o del sacerdote ideal que tú tienes? Es decir, el tipo de sacerdote o de religioso que te gustaría llegar a ser.

- ¿Qué Ordenes o Congregaciones religiosas conoces? ¿Hacia cuál te sientes inclinado? ¿Por qué?

Respuestas, dudas, aclaraciones, preguntas... a: info@pastoralvocacionalofm.org