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Del 1 al 13 de agosto nos reunimos un año más en Chelva un grupo de franciscanos y simpatizantes del carisma para convivir y disfrutar juntos con las actividades que configuran estos días.

El trabajo, la reflexión, la celebración, el tiempo lúdico fueron los que marcaron la pauta. No fuimos muchos los participantes: una media de 15 personas. Lo importante es que se pudo crear un buen clima de fraternidad en cada uno de los momentos del día.

Cada jornada la hemos iniciado orando y dando gracias a Dios por el día que nos ponía por delante. Es verdad que este año no hemos madrugado demasiado, por lo que en bastantes ocasiones, estábamos rezando o desayunando y ya teníamos con nosotros personas del pueblo, concretamente Pepe, que nos revolucionaba con dos gritos suyos, y hacía que nos tomásemos las cosas con algo más de celeridad.

Tras la oración y el desayuno, distribuíamos las tareas y cada cual a lo suyo. El trabajo ha recaído básicamente en la casa: unos barnizando ventanas, otros arreglando telas mosquiteras, otros blanqueando paredes, otros pintando puertas… y otros obrando el comedor grande y la cocina, que buena falta les hacía.

Durante todo este tiempo hemos contado con la ayuda inestimable de Pepe, un chelvano y amigo amante del convento. En todo tiempo nos ha acompañado y con él hemos podido emprender la remodelación del comedor grande, cuyas puertas estaban para tirar y se ha podido colocar otra más grande que da otra vista y gana en mayor funcionalidad. El principalmente, y otros como su hermano Vicente, o Francisco, también chelvano y buen amigo del convento, así como la aportación del hermano Ángel Taléns, hizo posible levantar el tabique, falcar la puerta y concluir esa obra necesaria. Más tarde, Toni y Ana se encargarían de pintar la nueva puerta y dejarla impecable.

La semana siguiente fue otro cantar. Por fin nos decidimos a entrar de lleno en la obra de la cocina. Aquí contamos, además de con Pepe, con un profesional: Jose, oficial de albañilería, que hizo posible que el trabajo volase literalmente en los tres días que estuvo. Junto con él, Álvaro, Paco Zeballos y Paco Roger, que trabajaron de lo lindo. Esto ha hecho posible que podamos derribar la chimenea y los bancos de la cocina, y construir otros nuevos, ganando en higiene y en espacio, y quitando muchas humedades.

Al campo poco o nada pudimos dedicar, dado el trabajo tan intenso que teníamos dentro de la casa. Esperemos que se aguante un poco y podamos recuperar los bancales llenos de hierbas.
En la tarde, tras el descanso, pudimos gozar de un par de horas tranquilas para leer textos sugerentes del hermano Fidel Aizpurúa, con la temática de la religión y su vivencia por parte de los cristianos, y con la que se crearon debates intensos y profundos. La implicación por parte de todos fue muy grande, y se sacó mucho provecho a estos momentos. El hermano Ángel Taléns, una vez más tiró de este carro, sobre todo en los días en que se encontraba Jose (el albañil entre nosotros).

Tras la reflexión, celebramos la eucaristía, compartiéndola con un buen grupo de mujeres y hombres del pueblo. Siempre es una alegría poder contar con toda esta gente para vivirla con más intensidad. El agradecimiento era mutuo, pues estas personas venían y se iban muy felices. Esto crea un ambiente fraterno muy intenso que nos hace valorar cómo el carisma franciscano, en estas pequeñas cosas, sigue bien vivo.

Una de las celebraciones más importantes de estos días fue la que celebramos el día 11 de agosto, festividad de nuestra hermana Clara. Aquí concentramos la jornada de puertas abiertas, invitando a todo el pueblo a que pase una tarde junto a nosotros para que puedan disfrutar del convento. La verdad es que una vez más nos quedamos impresionados de la respuesta del pueblo de Chelva a esta convocatoria. Pudimos disfrutar con sencillez de la compañía de unos con otros, intercambiar experiencias y recuerdos, celebrar la eucaristía juntos, y compartir un aperitivo. No sabríamos decir cuántas personas subieron al convento, pero lo cierto es que, si el número es relativo, lo importante es la calidad de ese momento. Tanto la eucaristía presidida por Ángel Taléns, en la que también estuvimos acompañados por el párroco de Chelva, don Antonio; y el tiempo del aperitivo, fueron sin lugar a dudas muy intensos y emocionantes.

Después de la resaca de aquel día, nos fuimos de paseo al pantano de Benagéber, por donde pudimos contemplar unas vistas espectaculares, acompañados en todo momento por las chelvanas de pro Amparo Roger y Miguela Cañigueral. Fue un fantástico punto y final a estos días.

El próximo año repetimos experiencia. Si tienes ganas de vivir algo parecido a lo que aquí te contamos, ya sabes, ponte en contacto con nosotros a través del teléfono 666.933.251, o del correo electrónico: jcmoya70[ARROBA]gmail[PUNTO]com y estaremos encantados de compartir contigo este tiempo.

Las fechas para 2008 serán las mismas: del 1 al 13 de agosto.