Centenario del convento de San Lorenzo. Valencia


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Convento franciscanos en Valencia hasta la Exclaustración

En el reparto general hecho por Jaime I el Conquistador, estando todavía en su real de Ruzafa sitiando Valencia, con fecha 3 de mayo de 1238, da a los franciscanos que le acompañaban una parcela de tierra de realengo fuera de las murallas para que en ella pudieran edificar su convento. Rendida la ciudad el 28 de septiembre, y después de su entrada triunfal el 9 de octubre, el piadoso monarca confirmó la anterior donación y la amplió con unas casas dentro de la ciudad. Comienza la edificación del Real Convento de San Francisco, cuna del franciscanismo en el Reino de Valencia. La importancia del Real Convento de San Francisco fue grande. En su recinto celebraron reuniones las Cortes del Reino. En 1768 se celebró en él un Capítulo General de la Orden. En 1787 había más de 200 religiosos de comunidad.

Con el andar de los tiempos levantáronse en Valencia otros conventos franciscanos. El 10 de mayo de 1427 el convento observante de Santa María de Jesús; el 5 de septiembre de 1563 el recoleto de La Corona de Cristo; el 3 de mayo de 1574 el alcantarino de San Juan Bautista de la Ribera y el 24 de octubre de 1596 el capuchino de la Purísima Sangre de Cristo.

En la exclaustración de 1835 los conventos de Valencia fueron confiscados por el Estado y los religiosos dispersados.

Tras la exclaustración

Tras repetidos intentos para la restauración de la Provincia, el Comisario Provincial P. Lorenzo Gisbert consiguió del Gobierno la Real Orden y del Arzobispo de Valencia D. Marcelino Monescillo y Viso licencia para ocupar su antigua Casa de Santo Espíritu del Monte (Gilet), vestir el santo hábito, admitir novicios, y observar la Regla de la Orden.

Llegó la fecha tan ansiada el día 21 de Noviembre de 1878, fiesta de la Presentación de Nuestra Señora. El P. Lorenzo Gisbert, con el P. Juan Ruixo y otros ancianos religiosos exclaustrados, algunos de los cuales habían formado parte de la Comunidad de sacerdotes del Colegio de Misioneros que había instituido en Santo Espíritu la Diócesis de Valencia, fueron los puntales de la nueva y ya restaurada Provincia de Valencia, que empezó días de esplendor y prosperidad.

Naturalmente la distancia de Santo Espíritu de la capital de la provincia, no dejaba de ser un inconveniente para las actividades del Provincial y las relaciones de los religiosos con el mismo, sobre todo al ir abriéndose algunos conventos. Esto hace que los superiores sientan la preocupación de abrir una casa en Valencia.

Así nos lo cuentan las crónicas:A últimos de enero de 1892 se instalaron nuestros religiosos en Valencia, en la casa número 2 de la plaza de Nules, cerca de a la Parroquia de San Lorenzo. No era capaz para muchos religiosos, pero para las necesidades de entonces era suficiente... En ella había Oratorio donde se celebraba la Santa Misa”. Ya están los franciscanos, de nuevo, en la ciudad de Valencia, después de 57 años de ausencia. Y en la plaza de Nules, cerca de la iglesia de San Lorenzo.

El año 1902 la Parroquia de San Lorenzo fue trasladada a la iglesia parroquial del Pilar, quedando la iglesia de San Lorenzo anexionada a la Parroquia de San Bartolomé, cuyas torre aún existe al final de la calle de Serranos, muy próxima a San Lorenzo, siendo servida entonces, muy precariamente, por un Vicario de San Bartolomé. Los ojos de los franciscanos, residentes entonces en la inmediata calle de Samaniego, se fijaron en esta iglesia. Igualmente la ilusión de los fieles que habían sentido el deterioro de la iglesia y de su culto. Se repitieron las gestiones e instancias al arzobispado requiriendo que los franciscanos se encargaran del culto de la iglesia de San Lorenzo.

Accediendo, por fin, a tan jutas suplicas, el Prelado manifestó a su confesor el Rvdo. P. Francisco Payá, que de su parte dijera al P. Provincial que presentara una solicitud pidiendo la iglesia de San Lorenzo Mártir, para él informarla.

Se abre el convento de San Lorenzo

El Padre Fullana , como Provincial, presentó su instancia al Sr. Arzobispo, como él había indicado, a la que contestó el Secretario de Cámara del Arzobispado, el 25 de enero de 2008, con el siguiente escrito:

“Secretaría de Cámara y Gobierno del Arzobispado de Valencia: Su Excia. Rvdma. el Arzobispo mi Señor, con fecha 13 de los corrientes, se ha dignado decretar lo siguiente:

Vista la instancia que con fecha veintiocho de Junio del año próximo pasado Nos ha Dirigido el Rvo. P. Fray Luis Fullana, Vicario Provincial de los Frailes Menores en esta de Valencia, solicitando tengamos a bien conceder a los Padres de la Residencia de esta Capital la antigua iglesia de San Lorenzo..., venimos en entregar y entregamos al Padre Provincial que es o fuere de la residencia de Frailes Menores en esta Ciudad la citada iglesia de San Lorenzo...”

“FIRMADA EL ACTA POR LOS REUNIDOS, EL RDO. SR. CURA ENTREGÓ LAS LLAVES DE LA IGLESIA Y SUS DEPENDENCIAS AL RDO. PADRE SUPERIOR”.

“Entraron los religiosos en posesión de esta iglesia el 31 de enero del año 1908. Estaba entonces poco menos que en ruinas, por lo que fue objeto de importantes obras de consolidación y reforma, tanto la iglesia como la hermosa torre hexagonal.

El día uno de Febrero de 1908 abrimos al culto, por nuestra cuenta, la iglesia de San Lorenzo, trasladando ese mismo día todos los objetos de nuestro oratorio y de la Residencia para poder celebrar la Santo Misa, siendo el R. P. Francisco Payá el primero que celebró en dicha iglesia, como franciscana. Y, en verdad, a él parecía corresponder tal honor; pues, en su carácter de confesor del Sr. Arzobispo, había influido mucho en el ánimo del Prelado para que cediera a la Orden la repetida iglesia de San Lorenzo. A continuación celebró la Santa Misa el Rvdo. P. Estanislao Domínguez, Superior de la Residencia, y no recuerdo si algún otro Padre, porque no había disponible más que un ornamento, un misal, un altar y las candelas del oratorio, dos cálices y unos manteles.

El día dos de Febrero, fiesta de la Purificación de Ntra. Señora, se hizo la bendición solemne de las candelas, que fueron distribuidas entre el público, y las misas ya salieron ordenadas de hora en hora, siendo la última a las once, por ser día festivo; los otros días, la primera a las cinco y la última a las diez, haciendo señal con la campana de la torre diez minutos antes de salir la misa.

Cuando la vecindad de San Lorenzo se enteró que estaban los PP. Franciscanos encargados de la iglesia, fue mucha la alegría que hubo en todas las casas católicas, porque estando nosotros al cuidado del culto de la iglesia, esperaban tener, como así fue, más facilidad de oír Misa y practicar los sacramentos de confesión y comunión”.

(De las Crónicas del Convento de San Lorenzo).
Fr. J. Benjamín Agulló Pascual, O.F.M.

Francisco se aparece a un religioso mientras san Antonio predica