Talla de María Inmaculada que se venera en la capilla del noviciado de Santo Espíritu del Monte

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Altar de la Inmaculada en Santo Espíritu. San Francisco y  Juan Duns Escoto.
La Inmaculada con San Francisco y Juan Duns Escoto que se venera en la iglesia de Santo Espíritu del Monte.

Con ocasión del 150 aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción de María los franciscanos de Valencia han celebrado un cursillo los días 27 y 28 de diciembre de 2004.

El día 27, tras unas palabras de presentación a cargo del Hno Raimundo Domínguez, Vicario provincial, se dió paso a la primera conferencia:

La Inmaculada. Piedad popular y franciscanismo,
por el Hno. Francisco Martínez Fresneda, doctor en Teología, del Instituto Franciscano de Teología de Murcia.

Expuso las pautas fundamentales que la gracia ha seguido en la historia de la teología, sobre todo como aparece en el Nuevo Testamento.

La gracia como relación dinámica que Dios mantiene con la creación, especialmente con el hombre. Esta relación se fija definitivamente con Jesús, que consigue dos cosas: la filiación divina del hombre y la glorificación de Dios en la historia.

Tomás de Aquino concreta la relación del hombre con Dios como una realidad divina, que se añade al alma. La relación de Dios con el hombre se realiza a modo de un intercambio mercantil.

Dios, como persona viva, se relaciona con el hombre, que es comprendido como persona, que vive y se realiza en comunidad

Otro paso fundamental que se da en la concepción de la gracia es que la vida de comunidad se inserta en una historia, como la de Jesús y la de Francisco de Asís.

María es Inmaculada en la medida en que es Santa, y esta santidad la recibe de Dios y la desarrolla en la relación con Jesús, con José y con su pueblo.

Por la tarde tuvimos otra conferencia:

La principalidad de la Virgen en la experiencia cristiana de Francisco de Asís,
por el Hno. Sebastián López, licenciado en Teología.

Tuvo como finalidad presentar la Mariología de Francisco. Primacía absoluta de la gracia. El tema de la Inmaculada y la vida religiosa franciscana actual.

Primero trazó una visión panorámica de lo mariológico en Francisco. El tiempo de Francisco vivía con mucha viveza la mariología. En ese momento nacen algunas devociones como el rosario de 6 docenas de los Cartujos; la mención de la Virgen en la fórmula de la profesión religiosa; la eucaristía de Beata los sábados; el rezo del Oficio Parvo; las fiestas de la Virgen: la Purificación, la Anunciación, la Asunción y la Natividad (todo ello queda atestiguado por el Breviario de San Francisco).

Lo mariano en Francisco. Pasó a citar los diversos textos marianos que aparecen en los escritos de san Francisco; sus devociones a la Virgen; los acontecimientos y misterios marianos que tiene en cuenta.

Pero se fija especialmente en dos textos: la Segunda carta a los fieles (2CaF 1-15) y el Saludo a la bienaventurada Virgen María.

La Segunda carta a los fieles proclama la voluntad y acción salvadora del Padre por el Hijo y por María.

El día 28 comenzó con la celebración de la Eucaristía con Laudes.

Eucaristía concelebrada
El Hno Raimundo acompaña los cantos

En este día hubo también dos conferencias:

La Inmaculada según Juan Duns Escoto
por el Hno José Antonio Merino.

Explicó primero el horizonte cultural de Juan Duns Escoto y su incidencia en el pensamiento filosófico-teológico.

Habló de la Inmaculada concepción como problema teológico en tiempo de Escoto: opiniones, presupuestos, certezas.

Y, sobre todo, de Duns Escoto y la defensa de la causa inmaculista.

El 150 aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada: perspectivas históricas y teológicas
por el Hno. Raimundo Domínguez, licenciado en Sagrada Escritura.

Habló de los primeros vestigios de la fiesta de la Inmaculada. Camino que lleva a la proclamación dogmática. Analizó el significado para la teología de el gran misterio de la Inmaculada.

María es el modelo más acabado del seguimiento de Cristo. María es luz, amor, vida. En María todo es gracia.

Nos habló también de cómo debe ser nuestra devoción a María: debe llevarnos a la imitación y al compromiso.

Hno José Antonio Merino
Hno Raimundo Domínguez